Entrevista concedida à colunista Lina Zeron - México

http://www.linazeron.com/htm/cultural/mc.html


Marilda es una mujer muy sencilla y simpática pero de carácter fuerte, así que al pedirle me diera una pequeña nota biográfica, me respondió: “Soy una mujer de 46 años, crecí  en Chapecó - Santa Catarina.  Resido desde los 20 años en Curitiba, capital del Estado del Paraná, sur del Brasil. Soy escritora, analista de sistemas, madre de dos hijos y feliz, creo que no necesites más datos sobre mi” y tal como su carácter es, comenzó a charlar:

“Yo era muy chica, no sabía leer, ni escribir. Éramos 12 hermanos. Hasta los 6 años yo sólo hablaba con mi hermanito mas joven, y que tenia el síndrome de Down. Sólo ese hermano me oía, entendía, y  compartía conmigo la magia del sonido de las palabras que inventábamos y que rimaban con el canto de los gallos, con el ladrido del perro, con el barullo del viento. Nosotros nos entendíamos. Cuándo el viento hacía barullo, él levantaba su dedito indicador y nosotros mirábamos en la misma dirección, para ver cómo reaccionaba la naturaleza y escuchar lo que ella decía. Nos quedábamos atentos para oír el silencio que, tras el trueno venía y el inmediato resucitar de los ruidos. Nos gustaban las tempestades y dormir con la ventana abierta, mirando al cielo. Después de su muerte, me quedé algún tiempo callada. Hasta que un día mi tío, Renato, me declamó un poema para que yo durmiese. Tenía ritmo y no era música. El tal de Olavo Bilac también oía estrellas y mi tío comprendía. ¿Entonces Olavo Bilac[1] y mi tío eran mongoles? ¡No! Ellos eran poetas. ¿Entonces mi hermanito y yo también éramos poetas?¡Si!.

Sobre mi poesía y las posturas sexistas que me preguntas te diré que un día decidí olvidar la opinión de todos y responder a mi gusto. Me despojé de las ideas preconcebidas y entré en otra dimensión. En la dimensión de la poesía en estado bruto. Allá dónde ella no necesita ser escrita ni hablada. Sólo sentida. Allá no encontré ninguna diferencia entre la poesía del hombre y de la mujer. Me quedé feliz. Pero volviendo a la realidad, aquí, en el papel, en la palabra, o en cualquiera forma en que la poesía se materialice, hombres y mujeres se expresan, aunque de forma diferente. Raros son los poetas que escriben sobre cualquier tema, exentos de la carga cultural que acompaña la educación diferenciada entre hombres y mujeres. Pocos poetas hombres escriben sobre el cotidiano, por ejemplo. Es un tema que no exige conocimiento especializado y por eso les parece que les disminuyen su capacidad intelectual. Los hombres tienen por obligación siempre afirmar sus conocimientos, su dominio, su inteligencia, su masculinidad, su superioridad. La poesía del hombre es una poesía exteriorizada, para criticarla, analizarla, compararla. Es una poesía con pretenda utilidad. Tiene que comprobar alguna cosa para alguien o para un determinado grupo o segmento.  Normalmente viene cargada de argumentaciones y es conclusiva. La de la mujer, por otro lado, es más intimista y cuestiona mucho más. Deja que el lector saque sus conclusiones. Es después de la lectura de un poema típicamente masculino que yo, como lectora, me quedo con la obligación de concordar, o no concordar con el poeta.
Es al término de una poesía  con lenguaje femenino, yo me quedo con la sensación de que me haya gustado o no la poesía. Esta diferencia, no es buena ni mala. Es a penas una constatación personal. Cuándo se escribe sobre sentimientos, las mujeres llevan ventaja: pueden exponer con claridad los sentimientos humanos más íntimos, sin grandes penalidades. A final, son las mujeres (ese juicio es gritaste). Son consideradas emocionalmente débiles, incultas y románticas . A las mujeres se las permite la contradicción (al final, ¿Quién entiende las mujeres?, ¿No es así?) Y es la escrita en la primera persona del singular, en el presente del indicativo: yo lloro, yo soy traída, usada. Yo tengo miedo de la muerte, de quedarme sola, de la vejez, de la incompetencia, del paro, del futuro. Yo tengo odio de ese hombre, yo amo esa amiga, yo estoy insegura, ansiosa, confusa. Los hombres son severamente criticados si entran en contradicciones o admiten ser inseguros. Ni las propias mujeres les perdonan. Para exentarse, generalmente usan la tercera persona, cuándo expresan sentimientos y los expresan en el pasado o cómo preocupación del futuro.
Entonces, creo que es eso. La sensibilidad de los hombres y de las mujeres es igual, pero al exteriorizar, la poesía sufre mutaciones y mutilaciones de los juicios.

¿Qué dificultades hay en tu país para publicar poesía...para que te editen?
Resp.- Las dificultades para publicar poesía empieza por la escasez de lectores. Por la falta de hábito de la lectura.¿Quién lee poesía? Poetas (escritores o no), críticos, profesores y estudiantes. Poetas y críticos son un grupo pequeño, normalmente no compran: el propio escritor se los regala. Profesores y estudiantes leen, no por el gusto, sino por fuerza de lectura de libros obligatorios, de autores ya fallecidos y algunos pocos autores contemporáneos, bajo la obligación de cumplir el contenido curricular. Así que cumplen ese objetivo, lo máximo que compran son libros técnicos, para demostrar que se actualizan profesionalmente. Para muchos profesionales, pillarlos en el garito, leyendo poesía es un señal de innadurez. Entonces ¿Por qué los editores investirán en nuevos poetas si la poesía no se vende ni da lucro? . Hay otro  gran publico consumidor de libros. Es aquél que busca en la lectura una tabla de salvación para sus desgracias. Y así, los escaparates brasileños están llenos de libros de auto ayuda y de recetas milagrosas que prometen mágicamente elevar la auto estima y enseñar a vencer los problemas de la vida. La poesía no es la lectura preferida de ese publico pero es la gran perjudicada, visto que mucha gente confunde ese tipo de escrita, con poesía.
Entonces quienes quiera escribir poesía por el placer de la poesía, sin concurrir y ganar premios literarios, o sin direccionar para estudiantes de bachillerato, o aún sin apelar con sensacionalismo, tiene que arcar con el coste financiero, donar sus libros y conformarse con el lugar más escondido en los escaparates de las librerías.

4. - ¿Ha sido difícil para ti asumirte como poetisa?
esp.-  Íntimamente no. Siempre me he sentido una poetisa. Pero públicamente si. Fue y continúa siendo muy difícil. Disfrazo mi poesía con otro ropaje (crónicas, novelas cortas, música) y de una cierta forma, me siento mas confortable y protegida. Tal vez porque no conviva con escritores, por que no sea esa mi profesión, mi circulo social. Soy una extraña en el nido. Hace unos dos años, empecé a mostrarla, tímidamente, pero tengo plena conciencia que aún no me quite todas las mascaras. Leer y escribir poesía todavía es, para mi como la masturbación: Un placer solitario. Un pecado que tiene el perdón y la complicidad divina.

Cosas de Mujer


Tu dijiste que venías.
Fui a la tienda, a comprar vino,
no trabajé, hice dulces,
buñuelos de lluvia,
pan, el pelo, uñas...
Tu dijiste que venías.
Encendí incienso, dí brillo al suelo,
cambié las sábanas de la cama,
toallas, jabones,
abrí las ventanas...
Tu dijiste que venías.
Vestí la ropa dominguera,
pantuflas nuevas, medias finas,
espíritu navideño,
día de cumpleaños,
final Brasil vs Argentina...
Tu dijiste que venías.
Yo dormí en la sala, descubierta.
Esperándote.
Yo dormí la vida toda,
encubierta,
esperándote


Lina Zeron: Mexicana, 1959. Estudió Relaciones Internacionales en la ENEP Acatlán, UNAM.  Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, catalán, portugués, servio, ruso, esloveno, italiano, árabe, rumano, holandés y mongol. Sitio: http://www.linazeron.com/
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